«No se sabe lo que se tiene hasta que se pierde.»

Camboya
«You never know what you have until you lose it.»
 
Siempre he pensado que este refrán es de los que dicen la pura, purísima verdad, pues bien, hoy lo aplico a la situación que estamos viviendo estas semanas del Coronavirus.
 
En estos días recuerdo mi viaje por Camboya, cuando veía a toda la gente por la calle feliz, sonriendo entre ellos y sonriéndome a mí. Hacían incluso taichi, gimnasia y bailes en la calle, en grupos improvisados.
El hecho de que en países «menos desarrollados» que el nuestro, la gente te sonría, les veas alegres, se ayuden mutuamente… es algo que he admirado desde mi primer viaje a uno de estos lugares. Y, en cuanto a los niños, siempre he dicho que allí tienen un brillo especial en los ojos. 
 
En el caso concreto de Camboya, no me extrañaba en absoluto que fueran tan felices y tuvieran esa actitud positiva ante la vida. Hacía tan sólo unos años que acababan de salir de una guerra civil y una de las peores dictaduras de la historia (1975-1979) la de Pol Pot, líder de los Jemeres Rojos desde 1960 hasta 1998.
 
Pol Pot fue el genocida que exterminó a unos dos millones de personas en Camboya, sus propios compatriotas, e hizo que este país perdiera una cuarta parte de su población en el llamado «genocidio camboyano». Torturas, ejecuciones, asesinatos contra todos los grupos de la sociedad, intelectuales, religiosos, niños, mujeres, hombres…
 
Os invito a informaros más ampliamente sobre este hecho histórico. Aprovechémos el lado bueno de estar en casa y conozcamos momentos importantes de la historia de la humanidad. 
 
Porque cuando no nos toca a nosotros nos da igual, pero ahora que lo estamos sufriendo, la cosa cambia, ¿eh? Preocupémonos por tod@s, tod@s somos personas y tenemos el mismo valor y sentimientos, seamos de dónde seamos.
 

¿Y por qué estos días me recuerdan a este viaje? Porque nosotros:  

  • No valoramos el hecho de salir a la calle, salimos y punto. 
  • No valoramos el hecho de dar un beso o un abrazo, ni siquiera los damos cuánto deberíamos. 
  • No valoramos el poder comer todos los días, ahora hacemos acopio de comida ante el pánico.
  • No valoramos el amor o la amistad, los sentimientos más poderosos que existen. Ahora echamos de menos tomarnos ese café o cerveza con un/a amig@ o poder visitar a nuestros familiares.
  • No valoramos tantas cosas que damos por descontado… Pues bien, amig@s, valoremos a todos y todo lo que tenemos, porque, cuando menos te lo esperas, la vida nos lo quita de un plumazo.

Campo de exterminio de Choeung Ek y la prisión S21 (Phnom Penh, Camboya) 

 

El mundo y la naturaleza nos han puesto a prueba, es una gran llamada de atención, y muy dura, pero ¡¡ tengamos memoria!! No olvidéis cuando todo esto no haya sido más que un mal sueño, por favor!!

Que estos días nos sirvan para recapacitar, reflexionar y salir de esto siendo mejores personas.

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