¡Felicidades mamás del mundo!

¡¡Felicidades a vosotras, a nosotras, a tí, mamá!!

Celebramos juntos el Día de la Madre.

Este día se celebra en diferentes fechas en todo el mundo en honor a todas las madres. En España es el primer domingo de mayo, el segundo domingo del mes se celebra en la mayoría de países del mundo, y en otros países,  en diferentes fechas a lo largo del año.

¿Qué es ser madre?

Las que ya lo sois me entenderéis perfectamente, las que no, quizás también sabréis a lo que me refiero porque sé que nuestra sensibilidad y empatía femenina nos facilita ponernos en la piel de otras personas, en este caso, de la mujer que más amáis, vuestra madre. Bien es cierto, que yo tampoco supe exactamente lo que significaba hasta que me convertí en madre.

Sería imposible enumerar todo lo que significa ser MADRE, en mi opinión, engloba un «TODO». Un todo de amor, amor sin límites, es el amor más puro y extraordinario que jamás conoceremos. Nadie puede amar como ellas, como nosotras. Gracias a esa fuerza mágica y sobrehumana que nace en nosotras desde que traemos al mundo a nuestros hijos, somos capaces de hacer una lista infinita de actos, acciones, y todo tipo de cosas que implican ser mamá.

 

¿Cómo definirías el amor por un hijo?

Desde hace un poquito más de dos años puedo verlo con ojos de madre, lo definiría como el más incondicional, puro, desinteresado, leal, grandioso, altruista, fiel, ilimitado e infinito que existe. Es el verdadero amor, tiene el poder de curar todas las heridas, es el perdón sincero, es la generosidad, es ofrecer todo sin pedir ni esperar nada, es ver a tu hijo feliz y que te regale felicidad a tí misma.

Durante estos primeros años…

…es el esfuerzo, sacrificio, agotamiento, son los dolores de la lactancia, las molestias postparto, son las renuncias, las obligaciones, sus cuidados diarios, es cada fiebre, cada carrera al hospital, cada uno de tus dolores físicos, cada preocupación, es leer una y otra vez sus cuentos y cantar esas canciones cada noche, agotada, es cada dolencia de espalda por cargarle cuando llora, cuando se niega absolutamente a ir en su carrito, cuando necesita estar pegadito a tí, son los malabares para llegar a todo, es educarle, educarle a todo, en la alimentación, en hábitos de salud e higiene, en valores, en civismo, es el estar siempre a su lado a pesar de la distancia que nos separa al crecer, son sus “no”, sus rabietas, sus enfados, es el estar siempre alerta para darte cuenta de si algo no va bien, es sentir el peso total de la responsabilidad como nunca lo habías sentido, un mínimo error o despiste puede tener repercusiones muy importantes en esa personita, la que más amas en todo el mundo. De un día para otro nace tu hijo y tú también naces como madre con todo por aprender, como él, pero tu naturaleza e instinto te guiarán.

 

También, y sobre todo, es ¡la felicidad!

La pura felicidad hecha persona. Tu hijo te convierte en la persona más dichosa del mundo. Es la alegría, la ilusión, la comprensión, es volver a jugar, a bailar como locas cuando nadie nos mira, a hacer y decir cualquier tontería para hacerle reír, cada beso para curar todas sus “pupas”, incluso las que tenemos cuando somos adultos, es reír, es estar juntos cada despertar para comenzar otro gran día, es cada anochecer hasta que tu pequeño descansa finalmente dormido en tus brazos o en tu pecho, es mirarle mientras duerme y sentir su respiración, es cada momento lleno de ternura unidos en tu seno,  son sus «te quiero», son todas las caricias recíprocas, es verle feliz y sentirte igualmente la más feliz por ello. Es cada momento único y especial a su lado.

Es ser niñera, enfermera, psicóloga, doctora, consejera, cuentacuentos, payaso, chef, peluquera, diseñadora, nutricionista, animadora, cantante, chófer, compañera, organizadora de eventos, administradora, economista, profesora, maestra… ¡maestra de la vida!

Ella es nuestro ejemplo de mujer, nuestra guía, nuestro apoyo, nuestro refugio a cualquier edad, nos da seguridad y, a la vez, nos hace confiar en nosotros mismos para que hagamos las cosas solos. Ella es la más luchadora, enérgica, valiente, la que nos hace reír, capaz de llegar a todo, con una fuerza sobrehumana, una loba que lucha por defender a sus cachorros, a toda su familia, ella es nuestra superheroína cuando somos pequeños, pero es al hacernos mayores cuando nos damos cuenta de que realmente lo es. Ella nos enseña todo lo que sabe, nos explica cada cosa con una paciencia sin fin para que aprendamos, nos regala esos abrazos que lo curan todo, nos transmite sus valores, nos dona sus horas de sueño, nos transmite su paz y tranquilidad, nos antepone a todo y a todos, nos da su confianza, nos protege, pero también confía en nuestras capacidades para hacer las cosas por nosotros mismos, nos da esas fuertes raíces necesarias para impulsarnos y volar, por encima de todo, nos quiere sin límites. Y lo más importante, nos regala su tiempo.

Ser madre es ver a tus hijos marchar a pesar de tu tristeza y vacío, es dar la mejor de tus sonrisas frente a nosotros y ponerse a llorar en silencio cuando nos damos la vuelta. Son esas miradas complices que te hacen sentir bien incluso cuando ya te has hecho mayor. Es vernos crecer, querer que crezcamos sanos, fuertes, independientes, es ser feliz por ello y estar melancólica a la vez. Es querer que tus hijos se valgan por sí mismos pero que te sigan necesitando de otro modo. Te lo aseguro, mamá, te necesitaremos toda nuestra vida.

Nadie nos cuida ni nos trata mejor que ella, nos da todo, sin pedírselo y sin esperar nada a cambio, simplemente porque le sale del corazón. Se quita lo que sea para dárnoslo, nos quiere por encima de sí misma. Es imposible recopilar todos y cada uno de los actos que hacen por nosotros, grandes y pequeños, no se puede hacer memoria. No hay ni un solo día de mi vida en el que no hayas hecho ni hagas algo por mí, y ahora que yo lo hago por mí hija, lo entiendo bien… Mamá, le das sentido a mi vida.

Cuando somos bebés necesitamos a nuestra madre casi para sobrevivir, es la naturaleza en su estado más puro y salvaje. Ella nos da su alimento, su leche, su calor, nos da la vida, pero además, nos entrega la suya.

Cuando te conviertes en mamá, ya sabes lo importante que la figura de tu propia madre es para tí, así que quieres hacerlo tan bien como sientes que ella lo ha hecho contigo. Tienes la mejor maestra. Sabes la repercusión que tendrá en tu hijo todo lo que tu hagas, pero te digo una cosa, no sientas todo el peso o sufrirás el camino. Sé feliz y tu hijo, tu hija, también lo será, lleva todo con naturalidad, que siga su curso, que fluya. Siempre he pensado que la naturaleza es muy sabia, pero al convertirme en madre, lo he reconfirmado mucho más.

Todo sigue su camino, todo pasa y todo llega, este es otro viaje, el más intenso de tu vida, y lo es para siempre, ¡¡disfrútalo!!

Desde que nacemos hasta que dejamos de existir, nuestra madre es lo más preciado que tenemos.

Lo es en cada etapa de la vida, aunque nuestra relación cambie conforme ambas vamos creciendo. Sentimos una gran admiración por ella.

Tu madre es esa persona a la que miras y piensas, ¿qué haría yo sin tí?

Es mi propia experiencia como hija, y desde hace un poquito más de dos años, también puedo experimentarlo como madre. Nuestros bebés nos miran con esa admiración tan grande, copian todo lo que hacemos, hablan como nosotras, repiten nuestros gestos… sin palabras nos dicen: “mami, quiero ser como tú”.

Cada vez que te llama: “mamá, mami”, aunque a veces parezca que la vayan a desgastar,  ¿no es la palabra más bonita que existe, no es el mejor sonido para tus oídos? Es la palabra que resume todo lo importante para nuestros pequeños y para nosotros como adultos.  

Todo tiene su encanto, desde que se despiertan, ¡qué digo! incluso cuando duermen es precioso mirarles. En todo existe ilusión, es la emoción por cualquier cosa, poner nuestros pijamas favoritos, hacer un bizcocho, cantar las canciones de sus dibujos preferidos, leer un cuento (o muchos..) antes de dormir, mirarle mientras no me ve, unas pompas de jabón, una camiseta de Minnie, ver Frozen por milésima vez al final del día, comprar cualquier detallito, bañarse juntas con mil y un patitos.. Disfrutas y te maravillas de todo y haces que yo sienta lo mismo a través de tus ojos. Todo te encanta, todo te hace feliz porque te lo transmito y porque te dedico la cosa más preciada que todos tenemos, mi tiempo. Eso es lo que necesitan, lo que necesitamos.

Como madres y padres enseñamos muchas cosas a nuestros hijos, pero ellos nos hacen descubrir tantas y tantas otras. Revivir, vivir de otro modo, ver la vida a través de sus ojos. Nos enseñan el valor del tiempo, de los momentos, a aprovechar cada segundo, a vivir intensamente, con pasión, que todo merezca la pena. Cosas esenciales para ser feliz en la vida pero que con el paso de los años, desgraciadamente, vamos perdiendo, el ritmo de vida, el estrés, la falta de empatía de las personas… vamos perdiendo la esencia de la vida, nuestra alma. Con o sin hijos, ¡trata de no perderte por el camino!

 

¿Cómo describirías el amor por una madre?

Creo que es todo lo anterior, pero con la inexperiencia que tenemos como aprendices en la vida, como una persona con una vida aún por experimentar, que comete errores y no conoce el auténtico valor de las personas ni de las cosasUna madre, lo es tenga la edad que tenga, tanto la nueva y joven mamá, como la que ya es mayor o la anciana. Todas merecen admiración y respeto, merecen ser tratadas como reinas, porque son mucho más que eso. Nunca dejes de decirle cuánto le quieres, y sobre todo, nunca dejes de demostrárselo. Nunca podré devolverte todo lo que has hecho por mí. Eres y serás mi ángel de la guarda.

Muchos hijos tenemos la suerte de que a su lado ha habido y hay un padre que siempre ha estado y está presente, a su lado, a nuestro lado, y ambos nos han dado su mejor “yo”.

Me considero la hija más afortunada del mundo por tener como madre y padre a quien tengo, e igualmente, por tener la hija que la vida me ha regalado. Tanto como hija como madre, solamente puedo sentir que tengo el regalo más bonito de mi vida.

Felicidades y gracias, mamá. 

¿Tú cómo definirías el amor por tu hij@?, ¿y por tu madre? Comparte tus comentarios.

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