Día Internacional de la Mujer

Hoy, día 8 de marzo, como sabéis, se celebra el Día Internacional de la Mujer. Más desconocido, pero también Día de la Paz Internacional. Fue instaurado por la ONU en 1975. Podéis conocer el porqué se conmemora este día a través de diferentes fuentes, esta explicación la dejaré a los expertos.

Lo que sí quiero compartir con vosotros es lo que considero que son los motivos de lo que se reivindica en esta fecha. Tiene un objetivo muy claro: Igualdad entre hombres y mujeres, en todos los sectores de la sociedad.

Para empezar, quiero dejar claro que durante todo el artículo opino sobre generalidades, mujeres y hombres tipo, pero que son la mayoría en nuestra sociedad. Obviamente, ¡hay casos excepcionales! pero son eso, excepciones.

Diré que somos las mujeres quienes renunciamos, uno de los verbos que considero más resume nuestra circunstancia. Copio, a continuación, la definición de la RAE:

  1. Hacer dejación voluntaria, dimisión o apartamiento de algo que se tiene, o se puede tener.
  2. Desistir de algún empeño o proyecto.
  3. Privarse o prescindir de algo o de alguien.
  4. En algunos juegos, pasar (no entrar).

¿Cuántas os sentís identificadas con estos significados? ¿Cuántas os veis representadas en alguna de estas definiciones?

  1. Dejación voluntaria, dimisión de tu puesto de trabajo para atender a tu/s hijo/s. Apartamiento de la posibilidad de ascender en tu carrera. O bien, apartamiento de tus hijos, dejándolos unas 8 horas al día en manos desconocidas y viéndolos únicamente para hacer las obligaciones rutinarias, sin poder disfrutar como ambos merecéis.
  2. Desistir tu carrera profesional, abandonar todos los esfuerzos realizados hasta entonces. O bien, dejar el empeño que suponen los cuidados y atenciones de tu/s hijo/s.
  3. Privarse o prescindir de tus metas, tus aspiraciones laborales. O bien, de las personales, de tener hijos, de disfrutar tiempo de calidad y en cantidad con ellos.
  4. En el “juego” laboral, pasar, ni quisiera “entrar” a buscar un trabajo mejor, que te satisfaga, donde se te valore, porque sabes que es incompatible con tu/s hijo/s y prefieres seguir donde estás. O bien, en el “juego” de la maternidad, pasar, por obligación, no por deseo, de acompañar a tu/s hijo/s en su crecimiento, como realmente quisieras.

Las mujeres trabajamos dentro y fuera de casa. Quien lo hace solo dentro “no trabaja”, se le mira de un modo despectivo, y viene juzgada como de “menor nivel”. Porque lo de juzgar, sin tener ni idea de la historia que hay detrás de cada persona, se nos da genial. Y quien trabaja fuera de casa, sobreentendido queda que también lo hace dentro, en muchas ocasiones llega a su trabajo cansada de todas las tareas del hogar, de la responsabilidad de dirigir y administrar a su familia, de tener que pensar en todo y en todos… Pues ella también es juzgada, ¡si no se entera de nada, donde tendrá la cabeza!

Lamentablemente, muchas mujeres son las primeras en juzgar y sentenciar, en vez de sentir empatía hacia otras que han pasado por su misma situación. Son tus primeras detractoras, también actúan con mentalidad machista. ¡Cuánto detesto esa envidia y competitividad que deambula en el sector femenino!

La mujer ha salido de casa para incorporarse al mundo laboral, ¡estupendo! un gran avance. Pero el hombre, ¿ha entrado a participar en las tareas del hogar? En la prehistoria, los hombres salían a cazar, a buscar comida, defendían a sus mujeres y familias, y las mujeres se quedaban en casa a cuidar de los niños y atender la cueva. Actualmente, a mí me parece ver la misma situación pero con miles de años de distancia y un cerebro más desarrollado, se supone…

¿¡Aún somos cavernícolas!? Si la mujer ha salido y el hombre no ha entrado, ¿alguien me puede explicar cómo se compatibilizan ambas situaciones? ¿Con conciliación? ¡No existe!

La ciencia, tecnología, comunicación, han avanzado, pero no la mentalidad… Qué disparatado, ¿no?No se valora el trabajo de la mujer, ni fuera ni dentro de casa, se valora menos que el de los hombres. Por suerte, hay cosas que han cambiado, cierto, pero no han evolucionado lo necesario, queda muchísimo en lo que hay que progresar.

La carga familiar y del hogar recae sobre la mujer. Las tareas domésticas y su gestión son de su responsabilidad, se encarga de organizar, dirigir y administrar todos los aspectos de su familia, carga con el peso de pensar en todo y en todos. Los horarios escolares, tampoco ayudan en la coordinación de las faenas, no están adaptados a los laborales. Si trabajas por cuenta ajena, la reducción de jornada es la opción que te ofrecen para conciliar. ¿Eso es realmente conciliar? ¿Cuántos hombres solicitan reducción de jornada al convertirse en padres? Este “apaño” no nos permite ascender en nuestra carrera profesional, con razón, la mayoría de los altos cargos de las empresas son hombres. Ellos no tienen años en blanco en sus CV, aunque muchos tampoco tienen años llenos del colorido que regalan los hijos. Si trabajas por cuenta propia, decisión de muchas mujeres en su intento de poder gozar de más libertad, parece que no trabajas porque estás en casa, ¡en fin!… 

Los hombres de entre 30-35 años, solteros, casados, con o sin hijos son excelentes candidatos en entrevistas de trabajo. Sin embargo, las mujeres de esa misma edad, son vistas negativamente por su gran posibilidad de quedarse embarazadas, y si ya son madres, y además, con hijos pequeños, pueden suponer muchas ausencias.

He sufrido discriminación en mi piel. El trabajo de mis sueños se esfumó al informar a mi nueva empresa que estaba embarazada. Dos mujeres, jóvenes, una recién madre y otra sin hijos, decidieron mi futuro… ¡qué paradoja! El contrato ya firmado se destruyó, pero no fue lo único que se rompió en ese momento. A la vez, opuestamente, se creó aún más un sentimiento de lucha por nuestros derechos.

Las hábitos pasados siguen estando muy presentes. Muchos aspectos tradicionales siguen siendo habituales, sigue existiendo una gran diferencia entre los roles asumidos por hombres y mujeres, aceptamos los guiones  de toda la vida. Ni siquiera entraré en comentar la imagen de la mujer en la publicidad, la televisión, del tener que estar siempre perfecta… Esa presión social que nos persigue, causante del sentimiento de culpabilidad que todas las mujeres y/o madres sufrimos muy frecuentemente.

¿Escasa natalidad? ¡Claro! ¿qué apoyo hay para la maternidad y para las familias? ¿Y esas diferencias en salario, cargos de responsabilidad, títulos universitarios…? En general, las mujeres son más numerosas que los hombres en la universidad y obtienen mejores resultados. Entonces, por qué hay menos incorporaciones al mundo laboral y son bajo peores condiciones para las mujeres? Por qué esa “brecha salarial” entre un mismo puesto ocupado por un hombre o una mujer?

Los hombres no deben ser condescendientes, también deben luchar y apoyarnos, por sus hermanas, sus madres, sus mujeres… ¡por ellos mismos! Hombres, padres, ¿esto es lo que queréis para vuestras hijas, mujeres, madres? Se necesita compromiso por parte de todos, no lo dejéis pasar, sencillamente, porque os va bien que sea así.

Y, mujeres, debemos luchar por nosotras, por las antecesoras que pelearon hace años y gracias a las cuales, hoy disfrutamos de más derechos que ellas. Por ellas, que no podían opinar, ni ir a la universidad, ni votar, etc, etc… Debemos luchar por las mujeres sucesoras, por nuestras hijas, sobrinas, nietas, para que sean más respetadas y se les muestre la consideración que merecemos ¿Y qué me decís sobre los casos extremos? Miles de mujeres sufren una terrible violencia machista, violencia psicológica y física, que les reduce hasta hacerles insignificantes para ellas mismas. ¿Y esos países donde las mujeres no tienen, absolutamente, ningún tipo de derecho ni libertad? ¡Intolerable, inadmisible! Nosotras que podemos hacerlo, luchemos por ellas.

Este es un movimiento global, que afecta a todo el mundo. Esto no va sólo de “cuatro feministas radicales”! Va de ellas, sí, y de todas las mujeres, mujeres reales, mujeres a las que quieres, mujeres que sufren, mujeres de todos los niveles y de todos los sectores. Desde las altas élites hasta las más humildes, porque el machismo se sufre en todos los sectores y clases de la sociedad.

Personalmente, no quiero que mi hija sufra a causa de esta desigualdad, así que no puedo quedarme de brazos cruzados, no me puedo callar. No lo hacía antes de ser madre, ahora simplemente, no soy capaz de dejarlo pasar. ¡Que no te silencien!

¿Te parecen suficientes motivos para reivindicar? Suficientes no, ¡demasiados! #masmujeres  #hacialahuelgafeminista #8demarzo  #nosotrasparamos #metoo

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